La verdad comienza a salir a la luz. Min-ho, ahora completamente integrado en la casa de los Lee como el "protector" silencioso, descubre que la amenaza no viene solo de fuera, sino de las sombras de la propia familia. Mientras Luna intenta recuperar la memoria tras el accidente, una visita inesperada pone en jaque la tapadera de Min-ho. Escena 1: El Jardín de las Sombras La lluvia golpeaba con fuerza los ventanales de la mansión Lee. Min-ho (el protector) estaba en el jardín, revisando las cámaras de seguridad que él mismo había instalado en secreto. Su pantalla parpadeó: una figura encapuchada había intentado manipular la cerca trasera, pero huyó al ver su silueta. Hile: Point Blank Ucretsiz
La revelación impactó el aire. Min-ho no era solo un protector contratado por la familia; Kang insinuaba que trabajaba para un tercero, quizás los enemigos de la empresa, infiltrado para protegerla... o para destruirla desde dentro. Esa noche, Luna, impulsada por las palabras del Tío Kang, bajó al sótano. La puerta, que siempre estaba cerrada, estaba ligeramente entreabierta. 9kmovies New Link | Sleek, With An
Kang soltó una carcajada siniestra. —Eres listo, chico. Pero no eres el único que mira. ¿Crees que no sé quién te envió realmente?
Luna se giró, con lágrimas en los ojos y terror en su rostro. —¿Quién eres tú? —preguntó ella, sosteniendo una foto donde Min-ho hablaba con el hombre que causó el accidente de sus padres—. ¿Eres mi protector o mi carcelero?
Min-ho se quedó helado. Si Luna recordaba, su misión fallaría. Su trabajo era protegerla de la verdad, porque la verdad podría destruirla. —Solo soy un empleado, Luna. Su memoria juega trucos debido al estrés —mintió él, apartando suavemente su mano, aunque su corazón latía con fuerza. El timbre de la entrada sonó, cortando la tensión. Min-ho revisó el monitor: era el Tío Kang, el hermano del difunto Sr. Lee. Un hombre que siempre olian a tabaco barato y problemas.
—Sigue lloviendo —dijo ella, sin mirarlo, acariciando un jarrón antiguo—. Mi esposo odiaba la lluvia. Decía que el agua traía a la luz lo que debía estar enterrado.
Min-ho, con su rostro impasible de mayordomo/escolta, respondió con voz baja pero firme: —El agua también limpia, señora. A veces es necesario que la tierra se mueva para ver las raíces.
Min-ho entró con una taza de té de hierbas. —¿Otra vez los dolores de cabeza? —preguntó él, dejando la bandeja con delicadeza. —No son solo dolores —susurró Luna, tocando la sien de Min-ho sin darse cuenta, buscando consuelo—. Siento que conozco tu voz. No de ahora... sino de antes del accidente. ¿Estuvimos en el mismo lugar esa noche?