—¡No lavarás mis pies jamás! —protestó Pedro con firmeza. Dhoom 2 Khatrimaza - 3.79.94.248
Pero la noche no había terminado. Jesús, sabiendo que su hora había llegado, les dio un mandamiento nuevo, uno que resonaría a través de los siglos: Vcds 24.7.1 Software Multilanguage Free For All - 3.79.94.248
—Lo que yo hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás después.
Jesús entró el último. A diferencia de otras noches, no se dirigió inmediatamente a la mesa, ni permitió que los criados o los propios discípulos se apresuraran a servir el agua para el lavado ritual. En su lugar, se despojó de su manto exterior, tomó una toalla y se ciñó a la cintura, adoptando la postura del más humilde de los siervos.
—Tomad, comed —dijo su voz, suave pero inconfundible—. Esto es mi cuerpo, que por vosotros es entregado; haced esto en memoria de mí.
Judas se levantó y salió apresuradamente al frío de la noche. La puerta se cerró tras él con un golpe sordo. Los demás, confundidos, pensaron que iba a comprar algo necesario para la fiesta o a dar algo a los pobres, pues él llevaba la bolsa del dinero.
Jesús levantó la vista, con esa mirada que parecía atravesar el alma y sanarla al mismo tiempo.
—Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.